En el momento en que la relación empieza a deteriorarse y se considera de forma seria que no se quiere aguantar más y no se encuentra ninguna salida, es el momento de considerar la posibilidad de que alguien ajeno y profesional pueda ayudarle. Es mejor acudir cuando se ve el problema, y no cuando ya no haya solución, por eso, la mejor opción es prevenir, tanto en este problema como en muchos otros.

En una relación siempre existe la posibilidad de separarse, pero hay que tener en cuenta que es bastante dolorosa, especialmente cuando hay hijos pequeños implicados.

En la terapia de pareja ambos tienen que estar dispuestos a colaborar, y normalmente es uno el que da la voz da alarma y el otro, como mínimo, colabora. En caso contrario, el que descubre el problema aún puede acudir al psicólogo, que podrá ayudar aún teniendo menor margen de maniobra.

La importancia de un psicólogo en la Terapia en pareja

Toda intervención psicológica en pareja puede adquirir una doble vía tras la valoración por parte de las dos personas que la integran, acerca de la viabilidad de continuar o no con la misma.

Se trata de ayudar o solucionar los conflictos de la relación o apoyarles y guiarles en el método de disolución de la misma cuando se concluye que no es ni favorable ni sano el mantenerla.

La terapia de pareja tiene como fin trabajar las dificultades en la relación que existe entre dos personas, ayudando a zanjar los conflictos que mantienen entre éstos. Por tal motivo, se explora transformar la forma en la que ambos individuos han aprendido a relacionarse, pues la manera en la que lo hacían hasta el momento advierten que les ha llevado a una circunstancia de malestar o deterioro.

Hay muchos factores que ponen en peligro la continuidad de la pareja como conflictos en la comunicación, falta de entendimiento, celos e inseguridades, dificultad en el sexo, problemas con familiares, con la manera de educar a los hijos, en la convivencia en sí y reparto de tareas, infidelidades, distanciamiento en el plano afectivo.

El hecho de que estos problemas se transformen en un conflicto permanente dependerá de la tolerancia y los límites que ambas personas se pongan, así como de sus medios de afrontamiento. Si no se arreglan estas dificultades, la pareja puede llegar a un círculo vicioso de ira y conflicto, que además afectará a otras áreas como la reajuste emocional individual o la propia autoestima.

El dialogo es el único medio que puede mejorar la calidad de la relación de pareja para poder articular las necesidades entre ellos. Sin embargo, cuando la situación está muy deteriorada y no hay ningún medio de comunicación, suele ser necesaria una ayuda externa para mejorar en entendimiento, escuchar y expresar sentimientos de la manera óptima, poniendo en práctica diferentes habilidades para resolver conflictos.

La tarea del psicólogo de pareja es en este momento cuando tiene lugar, y después de evaluar las razones del conflicto y el como éste se mantiene, pasaría a proponer un plan de intervención adaptado a las particularidades y necesidades de la pareja.

En el difícil proceso de reorganizar una pareja, aprenderemos a usar técnicas de aumento de la reciprocidad, de comunicación para aprender a escuchar y expresar los sentimientos de manera correcta, métodos de negociación y de resolución de conflictos, así como prevenir posibles recaídas.

Por el aumento de la demanda de personas que no quieren acabar su relación de pareja pero que no consiguen superar los problemas entre ellos y que buscan asesoramiento profesional, es muy importante y recomendable trabajar con un terapeuta que comprenda y ayude con la complejidad que pueden presentar dos personas por separado y que mantienen o desean mantener una relación en pareja o familiar.

Es esencial comprender que dentro del concepto de la relación en pareja, hay que considerar la felicidad propia, la del otro y el mantenimiento de la individualidad. Una relación de pareja conlleva respeto hacia el otro y hacia uno mismo, confiriendo una relación igualitaria, que supondrá un mantenimiento que requerirá esfuerzo y voluntad.