El miedo es una emoción que se caracteriza por una intensa sensación, normalmente desagradable, originada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso a veces pasado. Se trata de una emoción primaria que se procede de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se evidencia en todos los animales, incluyendo por supuesto al ser humano.

El miedo está cercano a la ansiedad, por lo que se pueden dar las dos al mismo tiempo. Si miramos el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, originado para favorecer al individuo a responder ante circunstancias adversas con rapidez y solvencia. En este sentido, es común y beneficioso para las personas, a pesar de que se viva como algo desagradable.

Las fobias están formadas por miedos desadaptativos, y son un trastorno psicológico que tiene una importante incidencia en la población a nivel mundial. Suelen comenzar en la infancia y se hacen crónicos con el transcurso de los años por mecanismos de aprendizaje.

Una de cada veinte personas normalmente, padece una fobia de una u otra clase. Se trata de un temor acentuado y duradero que es excesivo o irracional, desatado por la presencia o anticipación de un objeto o situación concretos.

Una persona con fobia padece un miedo exagerado y sin sostenimiento real ante algunas situaciones u objetos, y en circunstancias esto puede además provocarle malestar físico, tales como temblores incontrolables, mareos, alta sudoración, palpitaciones, etc. En los casos más extremos, pueden llegar a tener lugar incluso ataques de pánico.

Síntomas de los miedos y fobias

Después de una mala experiencia, la persona adquiere un miedo intenso aprendido que hace que empiece a limitar su vida, imposibilitándole a realizar actividades cotidianas normales, lo que en psicología se conoce como condicionamiento.

Se inicia cuando empieza a evitar pequeñas situaciones relacionadas con el miedo, hasta que se generaliza a otras situaciones que originariamente no estaban vinculadas.

Los síntomas que suelen aparecen en las personas con fobias son nerviosismo intenso, alerta constante, sentimiento de negatividad y temor desmesurado ante algo que al principio no es peligroso para nuestra vida, ni para la de los demás. La persona no encuentra la capacidad de superarlo.

Las fobias más habituales son a la oscuridad, a algunos animales concretos que consideramos peligrosos, ciertas situaciones sociales, miedo al atragantamiento, a conducir el coche, entre otros.

Dentro de las fobias encontramos las fobias específicas, la agorafobia y la fobia social.

Fobia específica

Es un miedo gradual e irracional a un determinado objeto, animal, actividad o situación que ofrece muy poco o prácticamente ningún peligro real. Las fobias específicas son una clase de trastorno de ansiedad, en el que la persona puede experimentar ansiedad o tener un ataque de pánico en el momento en que es expuesta al objeto del miedo. Se trata de fobias muy comunes y podemos destacar entre otras, cuando se tiene miedo a:

-Sangre, inyecciones y otros técnicas médicas

-Animales concretos como por ejemplo los perros o las serpientes, arañas

-Espacios cerrados

-Volar

-Lugares elevados

-Relámpagos

Fobia social

La fobia social se centra en un miedo intenso, grave, permanente y crónico a ser juzgado, humillado o hacer el ridículo, que tiene lugar en varios tipos de circunstancias, entre las que podemos destacar:

-Hablar en público, o lo que es lo mismo glosofobia, como por ejemplo intervenir en clase, llevar a cabo una ponencia, etc.

-Reuniones sociales como fiestas, ciertos eventos, en las que la persona no le quedará más remedio que relacionarse.

-Encuentros imprevistos con conocidos, familiares, amigos.

Estos temores son tan intensos que en este tipo de situaciones la persona se pone nerviosa solamente con pensar en ello, es lo que llamamos ansiedad anticipatoria, y trata de esforzarse para dominar o eliminar la ansiedad. Estas circunstancias hacen que el que la padezca tenga inseguridad, se sienta acechado e incómodo, con sensaciones intensas y desagradables sobre lo que pueden estar diciendo los demás, pensando o juzgando de él, incluso llegar a la paranoia, y síntomas inequívocos de ansiedad.

La persona suele reconocer su miedo a la interacción social como excesivo o irracional, sin embargo su superación puede ser muy complicada. Los síntomas físicos que acompañan frecuentemente el trastorno de ansiedad social incluyen rubor, sudoración excesiva conocida como hiperhidrosis, temblores, náuseas, tartamudez, frecuentemente acompañada de un discurso acelerado.

Pueden ocurrir ataques de pánico debido al intenso miedo y malestar. Un diagnóstico temprano puede ayudar a reducir los síntomas y la formación de problemas adicionales como la depresión.

Agorafobia

Este trastorno se trata de un miedo y ansiedad intensos, al estar en lugares de donde es complicado escapar o donde no se podría tener ayuda. La agorafobia normalmente se asocia a miedo a las multitudes, puentes o estar solo en espacios exteriores. Se evitan lugares o circunstancias porque no se siente seguro en lugares públicos. El miedo es peor en espacios muy concurridos al sentir que se puede perder el control. Se puede tener la sensación de que el cuerpo y el ambiente no es real. La persona permanece en casa por etapas prolongadas. Dependencia de otras personas.

Respecto a los problemas físicos que se pueden presentar podríamos mencionar

Los síntomas de agorafobia abarcan, asfixia, mareos y desmayos, náuseas, corazón acelerado, dificultad en la respiración, sudores, temblores e incluso dolores y molestias torácicas.